De como el “sueño americano” desaparece con las hipotecas
Toda persona que vive en Estados Unidos o emigra hacia ese país anhela concretar un proyecto de vida muy específico y bastante ambicioso. La vivienda forma parte de ese conjunto de elementos que configuran el conocido “sueño americano“.
No obstante, el conflicto de las hipotecas basura puso en evidencia la enorme crisis que existe en Estados Unidos con respecto al tema inmobiliario. La contratación de las hipotecas ha caído a niveles nunca antes vistos, registrando descensos de más del 20%.
Para un estadounidense ya es difícil poder comprar una vivienda, más cuando no cumple los requisitos que imponen los bancos, en los que muchas veces exigen salarios familiares superiores a los 4.500 dólares al mes (3.060 euros), para poder financiar una vivienda a condiciones no muy favorables para el contratante.
Pero para los extranjeros está situación es muchísimo más complicada aún. Su condición de inmigrantes con contratos o residencias temporales, hace que los bancos sean más incisivos en cuanto a los requisitos. Y los que no lo son, imponen cuotas mensuales y plazos muy extensos que incitan a la morosidad y, por ende, convierten a estas hipotecas en “basura”.
El problema de las hipotecas no puede ser analizado a simple vista porque tiene aristas que generan consecuencias para otros mercados. La venta de coches cayó en el mes de diciembre a los peores niveles en los últimos 10 años. El mercado de automóviles, pieza fuerte en la economía norteamericana, se ha visto salpicado por los tropiesos inmobiliarios.
El contagio que podría generar está crisis de hipotecas en el resto del mundo sigue siendo muy cuestionado. En Inglaterra han caído bancos de gran tradición y muchos otros han declarado el estado de alerta, ante una posible crisis de liquidez.
En España, el contagio no ha tenido que ser necesario. La competencia entre cajas de ahorros y bancos por captar más clientes, ha hecho que las hipotecas de alto riesgo representen el 40% del mercado hipotecario, gracias a su política de otorgar hipotecas “a quien sea” y bajo las condiciones que sean.
Los efectos que podría tener la situación económica actual de los Estados Unidos en el “sueño americano” no son tan relevantes como lo que podría ocurrir en el panorama internacional.
Como bien siempre se ha sabido y siempre lo han recordado los presidentes norteamericanos: lo que sucede dentro de los Estados Unidos repercute solamente a sus ciudadanos. Pero esta teoría tiene que cambiar por momentos, pues un contagio en el resto del mundo podría tener efectos negativos irreversibles.
Y ya lo estamos viendo. Las bolsas comenzaron el año 2008 hacia la baja. Lo que dictamine Wall Street tiene un efecto directo en el mercado bursátil mundial y, por lógica, en la estabilidad financier mundial.




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