La espiral de la especulación
No deja de sorprendernos esta vida, más allá de los datos económicos relativos al crédito, morosidad, desempleo, PIB, bancos , cajas de ahorros, planes de rescate, etc.… más allá de los términos más utilizados hagamos un análisis económico y comparémoslo con la escala de valores.
Los bancos y cajas de ahorros, alentados por los empresarios, gobernantes y mandamases de las economías vieron que si se propiciaba la propiedad privada y se “vendía” la vivienda como una forma de lucrarse, enriquecerse y especular, la cosa iba a ser fácil y todos los actores se iban a ver beneficiados.
Sin embargo no fueron lo suficientemente responsables, ni a nivel país ni a nivel individual, para parar cuando el crecimiento se situó en el 3%, en el caso de España, y siguieron tirando de una cuerda que no daba para más. Una cuerda que se rompió arrastrando a todos los sectores, a todos los ámbitos , a todo un sistema , empezando por los más vulnerables, el colectivo inmigrante y las familias constituidas por trabajadores de baja calificación, le tocó después a la clase media emergente, tradicionalmente solvente y paralizada ante esta situación y mientras la destrucción en esos sectores continúa imparable, le toca el turno a quieres resultados directamente responsables de esta situación activa pasivamente y, también caen.
Así tenemos todos los días noticias como que la Caixa Catalunya reduce en un 80% sus beneficios y logra reducir su morosidad a un 5.38%.
Sin embargo esta crisis estaba muy bien pensada, si hubiera estado planeada se convertiría en uno de los “crímenes perfectos de la humanidad”. A medida que iban cayendo los más vulnerables y los sectores anexos se deterioraban, la caída de los grandes y responsables sería aún mayor entrando en una espiral de la que hasta la fecha, nadie ha logrado encontrar la salida.
Lo que se propició en los años de bonanza con la especulación hipotecaria, aúna todas las cualidades de la condición humana que tradicionalmente y sin distinción se han considerado mal hechas, por eso explotó.

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