Puntos claves de las hipotecas a la inversa
Uno de los productos crediticios más innovadores de los últimos años han sido las conocidas como hipotecas a la inversa. Un activo que consiste en ir recibiendo en cuotas mensuales el dinero que se obtendría por la venta de la vivienda. De tal forma que el firmante de dicho préstamo puede seguir habitando en el inmueble hasta su fallecimiento, momento en el cual la entidad financiera se queda con el porcentaje de la casa que haya pagado a plazos (el resto sería para los herederos).
Evidentemente, prácticamente todas las cajas de ahorros y los bancos ofertan hipotecas a la inversa. Si se tiene en cuenta el tipo de interés aplicado, la Hipoteca Bienestar de BBVA y la de Caixa Galicia son las más atractivas. Pero, si se hace hincapié en el porcentaje de financiación, la de Caja Navarra también gana posiciones.
A pesar de ello, esos puntos clave considerados son dos más dentro de un numeroso conjunto de características que el ciudadano debe tener en cuenta a la hora de contratar una hipoteca a la inversa.
En primer lugar, hay que fijarse en las condiciones económicas del producto crediticio: en el tipo de interés (si es fijo o variable, el diferencial y el índice al que se referencia) y en las comisiones bancarias que la entidad financiera contempla (de apertura, estudio, cancelación, etc.).
Por su parte, el futuro firmante debe analizar las condiciones de la renta (es decir, la cuota que se va a recibir) que el banco o caja de ahorros establece: valor, duración, si es constante todos los meses, si es vitalicia y reversible (es decir, si uno de los titulares la mantiene cuando el otro fallece). Además de estos, otros datos a tener en cuenta son: las posibilidades de asumir la deuda por los herederos al morir los hipotecantes, la edad para poder solicitarla y el porcentaje de financiación respecto al valor de la vivienda.

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